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A VERDADEIRA HISTORIA DE CARAPUCHIÑA

“Había una vez una niña muy guapa que vivía en un pueblecito, cerca de un bosque. La llamaban Caperucita, o Caperucita Roja, porque su abuela, que vivía en otro pueblo de por allí, le había regalado una capa de ese color, con una capucha para el frío…”

Detalles que hasta ahora habían pasado desapercibidos sobre la vida cotidiana de Caperucita -su torpeza para la costura, su fama de golosa, su curiosidad extrema- salen a la luz en esta obra de A. R. Almodóvar. Fruto de una intensa labor de investigación, el autor no escatima en detalles: conversaciones entre madre e hija, entre niña y lobo, están fielmente plasmadas… Y que no le quepa la menor duda, al lector de que fueron “realmente” así.
Almodóvar desentraña escrupulosamente el plan del malvado animal para devorar a una Caperucita que se describe como una pequeña inocente y temerosa a la vez, aunque hábilmente astuta al final del cuento. Con un lenguaje descriptivo y abundantes pinceladas poéticas, el autor no elude evocar pasajes característicos del relato clásico: “abuelita, qué uñas tan grandes tienes, qué hombros, que nariz…”, le diría una engañada Caperucita al lobo .
La apasionante dedicación de A. R. Almodóvar a profundizar en las numerosas versiones que circulan por todo el mundo sobre las peripecias de Caperucita queda plasmada en esta “verdadera historia”, con personajes tan trascendentales para un desenlace feliz como el gato de la abuela.
Este clasicismo narrativo contrasta con el carácter vanguardista y rompedor de la parte ilustrativa. Marc Taeger hace gala de un estilo rústico y contundente: su Caperucita bien podía haber salido del garabato de cualquier niño tratando de superar su torpeza con los lápices, o su lobo bien podía haberse escapado de un cuadro de Picasso. Rojo, blanco y negro es la gama cromática fundamental de las composiciones, muchas de ellas elaboradas con técnicas específicas en las que incluso se evidencia un trabajo de experimentación previo.
El paisaje adquiere un gran protagonismo, compartido con la expresividad de los personajes retratados: la representación de Caperucita sorprenderá en todas y cada una de las páginas de este libro.